Cada viernes al volver del trabajo, la misma sensación, el mismo sentimiento, casi hasta el mismo olor. Sabéis no? los fines de semana huelen distintos a los días laborables; puede que sea porque la gente no camina con el fin de llegar, sino con el fin de pasear, no se va tan rápido como entre semana. Entre semana hay más gente en la ciudad, y eso se nota. Me gusta el fin de semana, pero casi me gusta más el viernes: porque ya casi se respira el fin de semana.
Y es que el bus me deja al lado de Stazione Centrale, lugar de encuentros y despedidas -más en viernes y domingo. Y es que vivo cerca de la Centrale, y cada fin de semana tengo ese sentimiento. No sabría como definirlo; si lo defino como crónica de una vuelta anunciada es como si los que vienen de fin de semana no vengan pensando en disfrutar del mismo, parece como que vayan a estar pensando todo el dia en que tienen que volver en domingo. Así que mejor no lo defino. Y es que si te vienen a ver aquí en Milano, normalmente vienen en viernes y se van el domingo.
Como la familia de Lili, a la que hemos conocido este fin de semana. Lili: tienes una familia muy enrollada, me ha encantado conocerlos a todos.
Ahora que lo pienso, creo que nombro la Stazione Centrale por lo menos un montón de veces a la semana. Puede que sea porque vivo cerca o simplemente porque tiene algo especial.
Un dia de estos seré yo el que suba al bus para ir a Barcelona, pero yo iré en jueves para no volver en domingo, volver en lunes.
domingo, 20 de abril de 2008
sábado, 12 de abril de 2008
reflexiones en el bus
A veces pienso que ver el vaso siempre medio lleno en vez de convertirme en optimista, me convierte en iluso.
Otra vez me ha pasado lo mismo del otro día, me levanto para ir a trabajar y cuando me subo al bus no hacen más que venirme ideas en las que perderme y filosofar un poco. Que aunque como muchos ya sabreis no tengo mucho don de la palabra (escrita); porque hablar, como otros muchos ya sabeis no callo ni bajo el agua. Aunque sé que muchas veces no siempre digo cosas sensatas, pero es que el silencio me incomoda. O a veces simplemente entro en un estado de nerviosismo que hablando se tranquiliza. Lo dicho, que justo tiene que venirme la reflexión en el bus y de camino a trabajar. Creo que lo hace el silencio del bus y ver que cada uno piensa en sus cosas, así que es como si me picara y dijera: "pues voy a pensar yo también". Pero sólo porque me pican.
Así que aquí me teneis, sin tener muy claro el objetivo de este post pero con intención de escribir alguna cosa, porque no me gusta querer decir sin poder decir. Y es que se me hace una montaña enorme la página en blanco contagiando mi cabeza y dejándola en blanco también.
El otro día decía una amiga de una amiga, que por esa regla de tres es amiga mía también. "Hay que salir fuera del país para hacer cosas que nunca antes has hecho en casa, tan normales como que te preparen una fiesta sorpresa". A mi aquí, lejos de mi casa y los míos, las cosas se magnifican. Un abrazo, una sonrisa, un guiño... y es que ya me pasó la vez que me fui a Inglaterra, con poca luz te basta para iluminarte.
Puede que sea por eso que el vaso está siempre medio lleno. No, el vaso ni está medio lleno ni está medio vacío, está a la mitad!!
Otra vez me ha pasado lo mismo del otro día, me levanto para ir a trabajar y cuando me subo al bus no hacen más que venirme ideas en las que perderme y filosofar un poco. Que aunque como muchos ya sabreis no tengo mucho don de la palabra (escrita); porque hablar, como otros muchos ya sabeis no callo ni bajo el agua. Aunque sé que muchas veces no siempre digo cosas sensatas, pero es que el silencio me incomoda. O a veces simplemente entro en un estado de nerviosismo que hablando se tranquiliza. Lo dicho, que justo tiene que venirme la reflexión en el bus y de camino a trabajar. Creo que lo hace el silencio del bus y ver que cada uno piensa en sus cosas, así que es como si me picara y dijera: "pues voy a pensar yo también". Pero sólo porque me pican.
Así que aquí me teneis, sin tener muy claro el objetivo de este post pero con intención de escribir alguna cosa, porque no me gusta querer decir sin poder decir. Y es que se me hace una montaña enorme la página en blanco contagiando mi cabeza y dejándola en blanco también.
El otro día decía una amiga de una amiga, que por esa regla de tres es amiga mía también. "Hay que salir fuera del país para hacer cosas que nunca antes has hecho en casa, tan normales como que te preparen una fiesta sorpresa". A mi aquí, lejos de mi casa y los míos, las cosas se magnifican. Un abrazo, una sonrisa, un guiño... y es que ya me pasó la vez que me fui a Inglaterra, con poca luz te basta para iluminarte.
Puede que sea por eso que el vaso está siempre medio lleno. No, el vaso ni está medio lleno ni está medio vacío, está a la mitad!!
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