TODOS tenemos ese lugar preferido al que vamos a recuperar fuerzas.
El mio, muy pocos saben donde está, pero cuando voy es como si el vínculo que tenemos se fortaleciera cada vez más.
Me ha visto crecer y yo lo he visto cambiar, para mejor y para peor, pero no por cambiar deja de ser mi sitio preferido. En el que recupero fuerzas y vuelvo a ser el niño pequeño que era cuando fui por primera vez. Me prendí de él y de algun modo quiero pensar que el se prendió de mi. Y cuando voy le saludo, y el me saluda. Y se nos hace una grande sonrisa, como cuando dos amigos se encuentran después de un tiempo de estar separados. El sólo hecho de querer volver a verlo y de que el me vea de nuevo me da fuerzas para llegar hasta el.
Visitad el vuestro de vez en cuando, se alegrará de veros.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario