TODOS tenemos ese lugar preferido al que vamos a recuperar fuerzas.
El mio, muy pocos saben donde está, pero cuando voy es como si el vínculo que tenemos se fortaleciera cada vez más.
Me ha visto crecer y yo lo he visto cambiar, para mejor y para peor, pero no por cambiar deja de ser mi sitio preferido. En el que recupero fuerzas y vuelvo a ser el niño pequeño que era cuando fui por primera vez. Me prendí de él y de algun modo quiero pensar que el se prendió de mi. Y cuando voy le saludo, y el me saluda. Y se nos hace una grande sonrisa, como cuando dos amigos se encuentran después de un tiempo de estar separados. El sólo hecho de querer volver a verlo y de que el me vea de nuevo me da fuerzas para llegar hasta el.
Visitad el vuestro de vez en cuando, se alegrará de veros.
domingo, 18 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)